Presentación y programa
Ciclo de conferencias y mesas redondas
Neurodanza y Neuromúsica

Transmisión en vivo
desde el Aula Magna José Vasconcelos
del Centro Nacional de las Artes
del 15 agosto al 21 de noviembre del 2018, 12:00 h

                       

Ciclo de conferencias y mesas redondas sobre la vinculación de la neurociencia y las artes escénicas y sus posibilidades.


                       

15 de agosto | 12:00 h

SESIÓN I – De la neuroestética visual a la neurodanza
Charla: Francisco Gómez-Mont
Mesa redonda: Zenia Yébenes Escardo e Hilda Islas
Modera: Adriana Casas

La neuroestética visual, la neurocinematografía, la neuromusicología, la neuropoesía, la neuroarquitectura y la naciente neurodanza (popularizada por Lawrence Parsons) comienzan a revelar la forma en que el cerebro percibe y construye el sentimiento subjetivo de belleza emocional, de belleza matemática (de acuerdo con la proporción áurea) y de la belleza de encontrarle sentido al devenir personal y del cosmos. El santo grial de esta búsqueda sería conocer y saber enseñar los procesos de creatividad humana, sean artísticos, científicos o tecnológicos. Las neuroimágenes resultantes de la tomografía de positrones y de la resonancia magnética han abierto un campo experimental dentro de las humanidades y las artes. Hay dos vías visuales: la primera identifica caras, cuerpos, y cosas (e inspira, además, a la nueva inteligencia artificial con la conformación de redes neurales profundas); la segunda está relacionada con la autolocalización y localización de personas y objetos en el espacio. Ese “estar en el espacio como el corazón está en el cuerpo”, ha sido estudiado por artistas como el bailarín y teórico de la danza Rudolf von Laban, el poeta Paul Valéry, y por filósofos como Merleau- Ponty y Gaston Bachelard.

En el crisol de las neurohumanidades, la neuroestética logra vincularse con la neuroarquitectura, la neurociencia cultural, las neuromatemáticas y la neurorrobótica. La neuroestética visual abre caminos para resolver el enigma de la Mona Lisa, para conocer la fenomenología visual en los ataques de migraña, para apreciar la luminosidad de la pintura impresionista o puntillista, para pensar en la posible inteligibilidad matemática de los cuadros de Jackson Pollock, o en la relación de la turbulencia con los cielos estrellados de van Gogh. Al mismo tiempo, la neuroestética plantea preguntas acerca de la localización en el cerebro del sentir la belleza matemática, de la relación entre la locura y la modernidad en el arte, del impacto que tiene como disciplina en la inteligencia artificial y en el desarrollo de redes neurales profundas.


05 de septiembre | 12:00 h

SESIÓN II – Carnalidades y danzas butoh
Charla: Evoé Sotelo y Cristina Mendoza
Mesa redonda: Aura Arreola, Teresa Carlos y Ximena González Grandón
Modera: Jonathan Caudillo

Los procesos cognitivos relacionados con la creación coreográfica son complejísimos y tendremos dos presentaciones que lo abordarán desde puntos de vista personales, introspectivos y subjetivos. En el futuro las neurociencias quizá tendrán algo que decir al respecto. En los experimentos con roedores ha habido avances en la forma de monitorear sus posiciones en el espacio, y los responsables de dichos estudios recibieron un Premio Nobel de Medicina recientemente. La neurodanza y la futura neurocoreografía podrían enriquecerse de los estudios de percepción del espacio que se realizan dentro del campo de la neuroarquitectura. No debemos olvidarlo: no todo en el arte es belleza. El coreógrafo japonés Tatsumi Hijikata nos enseñó a encarnar imágenes, a veces terroríficas, y a provocar movimientos a partir de evocaciones sensoriales, apuntando a la existencia de un espacio borroso entre memoria visual y memoria emocional, que tal vez involucre circuitos cerebrales de la mismidad, a la red de neuronas en espejo, a las ínsulas y al “default mode network”; en suma, a la red de la imaginación vinculada con la creatividad.

Danzas butoh, oleajes temporales fluctuando, la carne vital conectada, dispuesta y vacía. Una codificación, una poética, un instante de ser mirado y mostrar en infinitos espejos que se autorreflejan; una hiperconexión con el entorno, una compleja criticalidad en la red enactiva que incluye al público en ceremonias neochamánicas. Danzas butoh, estados de consciencia que fluyen por los nervios a todo el cuerpo y que a través de la propiocepción se retroalimentan con información “bottom-up” proveniente de la carnalidad. Bailarines de butoh aprendiendo con Ko Murobushi, pájaro imaginario y carnal, al oscilar andrógino hombre/mujer, más allá y más acá de la diferenciación sexual.

Danzas butoh que estimulan la sensación, la imaginación, la memoria y la concentración multimodal. La carne, en sus anabolismos y catabolismos, se dispone a disolver fronteras entre lo interior y lo exterior, entre lo individual y lo colectivo, entre lo humano y lo no humano. Se trata de un desdoblamiento y de una reunificación del yo. Muerte y resurrección, vidas humanas novedosas protestando la monstruosa era post-Nagasaki.


03 de octubre | 12:00 h

SESIÓN III – Emociones, músicas y cerebros
Charla: José Luis Díaz Gómez
Mesa redonda: Joseline Vega Osornio, Cinthya García Leyva y Andrés Franco Medina Mora
Modera: Rossana Lara Velázquez

En los albores de la humanidad, danza, música y ceremonia coevolucionaron. Se dice que la música es “el lenguaje de máquina del cerebro humano” y también “la forma en la que le contestamos a los Dioses”.Hasta ahora, poco se conoce de la manera en que la experiencia estética visual se combina con el disfrute musical en el espectador de danza. Semir Zeki, el descubridor del “centro cerebral del color-V4”, es también aquí el pionero.

El cerebro procesa la música en múltiples zonas de ambos hemisferios cerebrales. Bailar cantando en ceremonias grupales con movimientos rítmicos es una de las actividades más complejas de la socialización humana en busca de sentido. La reflexión sobre la experiencia del movimiento creativo ayuda a que el bailarín, y quizá también el músico, pueda desarrollar una gama más amplia de estrategias de innovación sensorimotora. El cerebro de los bailarines procesa más rápido y es más sensible a los cambios intracorporales (ínsulas), que el cerebro de los músicos.

La narratividad, ese “interpretador del hemisferio izquierdo”, es multisensorial, visual y verbal; también es musical y, por tanto, fuertemente emocional. La neuroliteratura ha avanzado mucho y comienzan a describirse redes de integración de texto, redes de imagenología espacial, redes semánticas (que cubren los dos metros cuadrados de corteza cerebral), redes que monitorean la secuencia. Alfred Hitchcock es exitoso en activar fluctuaciones emocionales similares en su audiencia y esto se refleja en una sincronización
neurohemodinámica notable en los espectadores.


21 de noviembre | 12:00 h

SESIÓN IV – De la enactividad a la inteligencia artificial
Charla: Aura Arreola, Ximena González Grandón y Alicia Sánchez
Mesa redonda: Paola Aimee, Teresa Carlos y Francisco Gómez-Mont
Modera: José Franco

¿Cómo es que los movimientos carnales están organizados en múltiples neuromapas de formas espaciales? ¿De qué manera se sincroniza el cuerpo en danzas grupales? ¿Cómo se desarrolla la conectividad de las redes emocionales, las redes atencionales, las memorias o las redes imaginativas durante las olas de sincronización que vemos en el ballet? El cerebro evolucionó para mover mejor al cuerpo. La carne en movimiento, no sólo el cerebro, es una parte fundamental de la consciencia humana. La cognición del bailarín está en todo su cuerpo, no sólo en su cerebro, por lo tanto es una cognición encarnada, pero que también interactúa con el entorno, entonces además es enactiva. El cerebro humano y el cuerpo que controla evolucionaron para saber hacer mejores movimientos, para cortejar y amar, para cazar, para huir, para jugar.

Desde esta perspectiva y apoyados en los estudios de inteligencia artificial que estudian la manera en que los niños aprenden a interactuar, a moverse dentro de su entorno, en el IIMAS-UNAM exploran el uso de tecnologías para extender el espacio corporal del artista del movimiento, así como sus canales perceptuales. Como diría Fernando Pessoa, el objetivo es “sentir todo de todas las maneras”. Ante el mundo de grandes bancos de datos y sistemas de inteligencia artificial como las redes neurales convolucionales, recursivas y profundas, resulta intrigante lo que ya se ha logrado con base en el tipo de estudios de la neuroestética visual de Semir Zeki, que inspiraron estos avances. En un futuro, estudios similares en el campo del neuromovimiento, quizá con un fundamento en la neurodanza, serán el fundamento de la neurorrobótica.


Información proporcionada por la Dirección de Desarrollo Académico del CENART

Semblanzas y enlace relacionado

Francisco Gómez-Mont Ávalos

Estudió medicina en la UNAM trabajando en la unidad metabólica, la sala de autopsias, en bioquímica de esteroides y biomatemáticas del Centro Médico Nacional del IMSS con Francisco Gómez Mont Sr., Rosalyn Yalow, Óscar Domínguez Vargas y Julio César Margáin. Residencia en psiquiatría en el Sanatorio Español con Ramón de la Fuente Muñiz y Adrián Ramírez Moreno. Especialización en análisis estadístico multivariado, Universidad de Texas, 1972-73 con John E. Overall. Especialización en teoría de sistemas sociales, Universidad de Pennsylvania, 1976 con Russel Ackoff. Profesor visitante Universidad de Nueva York 1981-85, tomografía de positrones. Coordinó un proyecto de análisis matemático de imágenes de positrones entre el Instituto Mexicano de Psiquiatría, la Universidad de Nueva York, IBM y el Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y Sistemas de la UNAM. Profesor de comunicación humana durante 20 años en la UNAM y la UIA. Conferencias como profesor Erasmus Mundus en universidades europeas: Bergamo, Perpignan, Barcelona, Lisboa, Estambul, Valladolid, en México, Estados Unidos y Brasil. Investigaciones sobre psicometría y metabolismo cerebral con tomografía de positrones y electrofisiología cuantitativa en pacientes psiquiátricos. Casi mil referencias a sus estudios en la literatura internacional. Editor y editor adjunto de las principales publicaciones del Instituto Nacional de Psiquiatría durante 1980-96 con Héctor Pérez Rincón. Organizador con Joseline Vega de los “coloquios de neurohumanidades”, la segunda reunión transdisciplinaria anual más extensa del país, 2006-15. Once coloquios con más de 400 conferencias y 100 conferencistas con temas como neuroética, neuroestética, neurociencia social, neuropolítica, neuroderecho, neuromatemáticas, neurosacralidad.


Zenia Yébenes Escardo

Doctora en Filosofía por la UNAM y Doctora en Ciencias Antropológicas por la UAM- Iztapalapa. Profesora-Investigadora de Tiempo Completo en el Departamento de Humanidades de la UAM- Cuajimalpa. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Sus líneas de investigación incluyen las teorías y políticas de la subjetividad y la relación entre las formas de subjetivación las antiguas disciplinas de la interioridad y las modernas disciplinas psi (psicología, psiquiatría, y psicoanálisis). Entre sus publicaciones más relevantes destacan Los espíritus y sus mundos. Locura y subjetividad en el México moderno y contemporáneo, Gedisa/UAM, 2014 ; y Travesías nocturnas: Ensayos entre locura y santidad, Anthropos/UAM, 2011.


Hilda Islas

Investigadora de danza, bailarina y coreógrafa cuya apuesta es vincular los fenómenos de movimiento con la reflexión teórica con el deseo de dar palabras al cuerpo y cuerpo a las palabras. Doctorante en el Programa de Ciencias del Arte en el Instituto Superior de Arte La Habana Cuba, Estudios de Maestría en Psicología Social de grupos e instituciones, UAM Xochimilco Formación en Práctica psicomotriz educativa Aucouturier, Licenciatura en Filosofía, UNAM. Egresada como Ejecutante en danza contemporánea Sistema Nacional de Danza Contemporánea, Grupos especiales, INBA. Autora de: El juego de acercarse y alejarse. Traducción Performática de “otras” danzas, Secretaría de Cultura, INBA, CENIDI Danza, México, 2016. Esquizoanálisis de la creación coreográfica. Experiencia y subjetividad en el montaje de Las nuevas criatura, CONACULTA/INBA/Cenidi Danza/CENART, 2006. Biblioteca Digital Cenidi Danza Tecnologías corporales, danza, cuerpo e historia, INBA/ Cenidi Danza, 1995, entre otras publicaciones. Bailarina y coreógrafa de los trabajos creativos: Agua en Movimiento. Seis piezas desvariantes sobre Gustav Klimt. (2010). Black Garden. Piezas escénicas, imagen, video e instalación sobre la Realidad Alterada de la escultora Naomi Siegmann (2011). Reconstrucción y apropiación de Afectos Humanos (1962) de Dore Hoyer (1911-1962) con Blanco en las rocas Colectivo danza, 2013, entre otras obras coreográficas. Montaje de la exposición Afectos humanos (recargado) 1962-2014 Traducción performática de la obra coreográfica de Dore Hoyer. Danza, video, fotografía en la Galería Arte Binario del CENART, septiembre de 2014. Co-responsable de la creación y construcción del Programa de Maestría en Investigación de la Danza, CENIDI-Danza, SGEIA, INBA.


Adriana Casas

Estudió Ciencias Humanas de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Se ha dedicado a la gestión de la producción y cultural para instituciones públicas y privadas, como el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, el Centro Nacional de las Artes, Fundación Televisa, Fundación Centro Histórico, Fundación Carso, Instituto Mexicano de la Radio, Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, entre otros. Es miembro fundador de Conejoblanco Galería de Libros. Desde 2010 es Directora del Centro Multimedia, CENART, en dos ocasiones ha formado parte del jurado del Concurso “arte! ⋈ clima”; organizado por el Centro de Experimentación e Investigación en Artes Electrónicas de Argentina y el Centro del Clima de la Cruz Roja Internacional.


Enlace relacionado:

http://artecienciaytecnologias.mx/es/inicio

                       
Comentarios
2 comentarios
    • Ernesto Romero / Interfaz-CENART
      Ernesto Romero / Interfaz-CENART Dice:

      Hola Michelle.

      En archivo digital no las podemos proporcionar, pero se estarán quedado en esta misma página para consulta.

      Saludos.

      Responder

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5Sep11:50- 15:30Ciclo de conferencias y mesas redondas Neurodanza y NeuromúsicaSESIÓN II - Carnalidades y danzas butoh

3Oct11:50- 15:30Ciclo de conferencias y mesas redondas Neurodanza y NeuromúsicaSESIÓN III - Emociones, músicas y cerebros

21Nov11:50- 15:30Ciclo de conferencias y mesas redondas Neurodanza y NeuromúsicaSESIÓN IV - De la enactividad a la inteligencia artificial

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Transmisión en vivo
desde el Aula Magna José Vasconcelos
del Centro Nacional de las Artes
del 15 agosto al 21 de noviembre del 2018, 12:00 h

                       

Ciclo de conferencias y mesas redondas sobre la vinculación de la neurociencia y las artes escénicas y sus posibilidades.

                       
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Programa:

15 de agosto | 12:00 h

SESIÓN I – DE LA NEUROESTÉTICA VISUAL A LA NEURODANZA
Charla: Francisco Gómez-Mont
Mesa redonda: Zenia Yébenes Escardo e Hilda Islas
Modera: Adriana Casas

La neuroestética visual, la neurocinematografía, la neuromusicología, la neuropoesía, la neuroarquitectura y la naciente neurodanza (popularizada por Lawrence Parsons) comienzan a revelar la forma en que el cerebro percibe y construye el sentimiento subjetivo de belleza emocional, de belleza matemática (de acuerdo con la proporción áurea) y de la belleza de encontrarle sentido al devenir personal y del cosmos. El santo grial de esta búsqueda sería conocer y saber enseñar los procesos de creatividad humana, sean artísticos, científicos o tecnológicos. Las neuroimágenes resultantes de la tomografía de positrones y de la resonancia magnética han abierto un campo experimental dentro de las humanidades y las artes. Hay dos vías visuales: la primera identifica caras, cuerpos, y cosas (e inspira, además, a la nueva inteligencia artificial con la conformación de redes neurales profundas); la segunda está relacionada con la autolocalización y localización de personas y objetos en el espacio. Ese “estar en el espacio como el corazón está en el cuerpo”, ha sido estudiado por artistas como el bailarín y teórico de la danza Rudolf von Laban, el poeta Paul Valéry, y por filósofos como Merleau- Ponty y Gaston Bachelard.

En el crisol de las neurohumanidades, la neuroestética logra vincularse con la neuroarquitectura, la neurociencia cultural, las neuromatemáticas y la neurorrobótica. La neuroestética visual abre caminos para resolver el enigma de la Mona Lisa, para conocer la fenomenología visual en los ataques de migraña, para apreciar la luminosidad de la pintura impresionista o puntillista, para pensar en la posible inteligibilidad matemática de los cuadros de Jackson Pollock, o en la relación de la turbulencia con los cielos estrellados de van Gogh. Al mismo tiempo, la neuroestética plantea preguntas acerca de la localización en el cerebro del sentir la belleza matemática, de la relación entre la locura y la modernidad en el arte, del impacto que tiene como disciplina en la inteligencia artificial y en el desarrollo de redes neurales profundas.

05 de septiembre | 12:00 h

SESIÓN II – CARNALIDADES Y DANZAS BUTOH
Charla: Evoé Sotelo y Cristina Mendoza
Mesa redonda: Aura Arreola, Teresa Carlos y Ximena González Grandón
Modera: Jonathan Caudillo

Los procesos cognitivos relacionados con la creación coreográfica son complejísimos y tendremos dos presentaciones que lo abordarán desde puntos de vista personales, introspectivos y subjetivos. En el futuro las neurociencias quizá tendrán algo que decir al respecto. En los experimentos con roedores ha habido avances en la forma de monitorear sus posiciones en el espacio, y los responsables de dichos estudios recibieron un Premio Nobel de Medicina recientemente. La neurodanza y la futura neurocoreografía podrían enriquecerse de los estudios de percepción del espacio que se realizan dentro del campo de la neuroarquitectura. No debemos olvidarlo: no todo en el arte es belleza. El coreógrafo japonés Tatsumi Hijikata nos enseñó a encarnar imágenes, a veces terroríficas, y a provocar movimientos a partir de evocaciones sensoriales, apuntando a la existencia de un espacio borroso entre memoria visual y memoria emocional, que tal vez involucre circuitos cerebrales de la mismidad, a la red de neuronas en espejo, a las ínsulas y al “default mode network”; en suma, a la red de la imaginación vinculada con la creatividad.

Danzas butoh, oleajes temporales fluctuando, la carne vital conectada, dispuesta y vacía. Una codificación, una poética, un instante de ser mirado y mostrar en infinitos espejos que se autorreflejan; una hiperconexión con el entorno, una compleja criticalidad en la red enactiva que incluye al público en ceremonias neochamánicas. Danzas butoh, estados de consciencia que fluyen por los nervios a todo el cuerpo y que a través de la propiocepción se retroalimentan con información “bottom-up” proveniente de la carnalidad. Bailarines de butoh aprendiendo con Ko Murobushi, pájaro imaginario y carnal, al oscilar andrógino hombre/mujer, más allá y más acá de la diferenciación sexual.

Danzas butoh que estimulan la sensación, la imaginación, la memoria y la concentración multimodal. La carne, en sus anabolismos y catabolismos, se dispone a disolver fronteras entre lo interior y lo exterior, entre lo individual y lo colectivo, entre lo humano y lo no humano. Se trata de un desdoblamiento y de una reunificación del yo. Muerte y resurrección, vidas humanas novedosas protestando la monstruosa era post-Nagasaki.

03 de octubre | 12:00 h

SESIÓN III – EMOCIONES, MÚSICAS Y CEREBROS
Charla: José Luis Díaz Gómez
Mesa redonda: Joseline Vega Osornio, Cinthya García Leyva y Andrés Franco Medina Mora
Modera: Rossana Lara Velázquez

En los albores de la humanidad, danza, música y ceremonia coevolucionaron. Se dice que la música es “el lenguaje de máquina del cerebro humano” y también “la forma en la que le contestamos a los Dioses”.Hasta ahora, poco se conoce de la manera en que la experiencia estética visual se combina con el disfrute musical en el espectador de danza. Semir Zeki, el descubridor del “centro cerebral del color-V4”, es también aquí el pionero.

El cerebro procesa la música en múltiples zonas de ambos hemisferios cerebrales. Bailar cantando en ceremonias grupales con movimientos rítmicos es una de las actividades más complejas de la socialización humana en busca de sentido. La reflexión sobre la experiencia del movimiento creativo ayuda a que el bailarín, y quizá también el músico, pueda desarrollar una gama más amplia de estrategias de innovación sensorimotora. El cerebro de los bailarines procesa más rápido y es más sensible a los cambios intracorporales (ínsulas), que el cerebro de los músicos.

La narratividad, ese “interpretador del hemisferio izquierdo”, es multisensorial, visual y verbal; también es musical y, por tanto, fuertemente emocional. La neuroliteratura ha avanzado mucho y comienzan a describirse redes de integración de texto, redes de imagenología espacial, redes semánticas (que cubren los dos metros cuadrados de corteza cerebral), redes que monitorean la secuencia. Alfred Hitchcock es exitoso en activar fluctuaciones emocionales similares en su audiencia y esto se refleja en una sincronización
neurohemodinámica notable en los espectadores.

21 de noviembre | 12:00 h

SESIÓN IV – DE LA ENACTIVIDAD A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Charla: Aura Arreola, Ximena González Grandón y Alicia Sánchez
Mesa redonda: Paola Aimee, Teresa Carlos y Francisco Gómez-Mont
Modera: José Franco

¿Cómo es que los movimientos carnales están organizados en múltiples neuromapas de formas espaciales? ¿De qué manera se sincroniza el cuerpo en danzas grupales? ¿Cómo se desarrolla la conectividad de las redes emocionales, las redes atencionales, las memorias o las redes imaginativas durante las olas de sincronización que vemos en el ballet? El cerebro evolucionó para mover mejor al cuerpo. La carne en movimiento, no sólo el cerebro, es una parte fundamental de la consciencia humana. La cognición del bailarín está en todo su cuerpo, no sólo en su cerebro, por lo tanto es una cognición encarnada, pero que también interactúa con el entorno, entonces además es enactiva. El cerebro humano y el cuerpo que controla evolucionaron para saber hacer mejores movimientos, para cortejar y amar, para cazar, para huir, para jugar.

Desde esta perspectiva y apoyados en los estudios de inteligencia artificial que estudian la manera en que los niños aprenden a interactuar, a moverse dentro de su entorno, en el IIMAS-UNAM exploran el uso de tecnologías para extender el espacio corporal del artista del movimiento, así como sus canales perceptuales. Como diría Fernando Pessoa, el objetivo es “sentir todo de todas las maneras”. Ante el mundo de grandes bancos de datos y sistemas de inteligencia artificial como las redes neurales convolucionales, recursivas y profundas, resulta intrigante lo que ya se ha logrado con base en el tipo de estudios de la neuroestética visual de Semir Zeki, que inspiraron estos avances. En un futuro, estudios similares en el campo del neuromovimiento, quizá con un fundamento en la neurodanza, serán el fundamento de la neurorrobótica.


Información proporcionada por la Dirección de Desarrollo Académico del CENART